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el manantial de la noche

Hacia la Galaxia Julia

Artemio Espada Clark cerró la escotilla superior de su velero solar y se sorprendió del reluciente aspecto que presentaban los cromados de la sala insignia. Guiñó un ojo a XL37glú y solicitó de la torre de control la inmediata ecuación de despegue.
A-"¡Uhmmm, hacia la galaxia Julia!"
Un ligero cosquilleo se adueñó de su estómago pero ninguna duda cruzó
por su cerebro porque él era uno de los cuatro buscadores del manantial de la noche y nada se debía interponer en su camino.

La torre de control ya había dado las oportunas órdenes y la Ovnichento II hacia rugir los fotoinyectores elevándose por la turbia nada del cielo saturniano. Artemio se encontró con la primera dificultad.
A-"¡Glu!¿Dónde demonios has escondido mis gafas?"

La Ovnichento II navegaba de nuevo por los espacios interestelares. Los fotoinyectores multiplicaban la potencia del viento solar manteniendo las velas de amianto tersas e infladas. Algo así como si una docena de angelotes estuviesen soplando sobre la popa de la nave. Y, mientras la quilla de la Ovnichento II lamía el eter del macrocosmos, Artemio Espada Clark y XL37glú combatían de la mejor forma posible los inevitables periodos de sensaciones lánguidas:
A-"Base10, vector4 coordenadas alfa"
G-"Agua. Base10, vector3 coordenadas gamma"
A-"¡Rayos y centellas! Tocado uno de cuatro... Uhmmm Uhmmm Uuuuhmmm Base10, uhmm vector5 coordenadas ceta."


Todo era paz y tranquilidad en la Ovnichento II. Pero Artemio Espada Clark no podía evitar mirar de cuando en cuando el visor de la pantalla-rádar. Posiblemente faltaba mucho tiempo aún, pero en algún momento tenía que aparecer ante sus ojos la inconfundible silueta de la galaxia Julia. Artemio no tenía miedo. Estaba simplemente nervioso. Como el enamorado que acude a la primera cita.

Con XL37glú ocurría exáctamente lo contrario. El robot humanista era la concentración en persona. Jamás su cerebro era compartido por dos ideas al mismo tiempo.
G-"Base primera, vector uno, coordenada hada, digo, alfa"
A-"¡Pero cómo es posible!¡Si lo tenía justo en la esquina!"
G-"¿Hundido?"
A-"¡¡Sí!! Hundido mi submarino solar. No se puede jugar contigo, XL"


En aquel momento Artemio Espada abrió los ojos cuanto pudo. Glu manipulaba ansiosamente un tablero lleno de luces interminentes. Algo estaba ocurriendo, y Artemio no acertaba a comprenderlo. Giró sobre sus talones... y nada. A sus espaldas tampoco se veía nada anormal. Pero una cosa era segura, XL no se inquieta si no es estricta y fatalmente necesario. ¡Qué demonios estaba pasando! Espada tenía ya dolorido el cuello de tanto girar la cabeza hacia los lados. Se detubo nuevamente frente a la pantalla de rádar.
A-"Pero... debe ser que está estropeado."
Luego corrió a mirar por una de las escotillas de proa. Sí, era
evidente, habían entrado en un globo de vacío. Era lo que los arcáicos navegantes llamaban Calma Chicha. Los neutrones transparentes de los vidrios de proa dejaban traslucir un decorado perfectamente interestelar pero estático.
A-"Mira Glu, parece una postal".
La Ovnichento no se movía. Los fotoinyectores rugían batiendo sus aspas
contra la nada. El viento solar se había detenido y nada se podía hacer hasta que las velas de la nave se inflaran de nuevo.
XL37glú hizo un rápido balance de la situación. En los globos de vacío
la radio no vale para nada pues las ondas se quedan flácidas y, en vez de alejarse por el eter, se van posando suavemente sobre el casco de la nave. Y de este modo uno puede escuchar durante horas y horas sus propias palabras rebotando contra el tejado de la cubierta. En definitiva, no se podía pedir socorro.

Pero todavía tenían provisiones suficientes para una docena de grupos de sensaciones y era de esperar que la calmachicha se desvaneciera pronto.
Artemio no sintió miedo si no fastidio. Mientras limpiaba sus gafas
meditó sobre el retraso que les causaría aquel incidente. No es que tuviera que cumplir ningún plan de ruta pero quería tomar contacto visual con la galaxia Julia cuanto antes. Glu, por su parte, parecía estar entretenido en pasar el compensador iónico por los paneles laterales de la sala insignia. Pero la verdad es que lo único que hacía era disimular su preocupación. Él conocía casos en los que un globo de vacío había conseguido destruir una escuadra entera de naves poderosas y bien surtidas. Además, Artemio estaba en una fase psíquica que se podía calificar como de "compleja/encarnada" y lo que necesitaba era, según sus conocimientos antropológicos, mucho aire libre y mucho deporte.


 "En alguna parte está su silueta. Por algún espacio evoluciona girando como una pelota humana. Algún viento hace ondular sus cabellos mientras sus brazos son como aspas tranquilas. En algún lugar del universo ella está cansada de recibir a quien no espera. Y quizá sea yo quien pueda viajar hasta su sombras lunares. Pero aquí estoy. Prisionero del vacío. En tanto ella, la galaxia Julia, se aleja de los mundos vistos sin que nada pueda arrancarme de este saco de olas que no existen."


De pronto XL37glú se echó los auriculares superiores a la cabeza y comenzó a maldecir su destino aciago:
G-"El rádar dectecta presencia autónoma, algo se acerca caminando por el
espacio. ¿Quién puede comprenderlo?".

Una inmensa nave con forma de cepillo de barrer la cocina apareció por los visores de sotavento. Avanzaba con cierta rapidez y soltaba un humo violeta en forma de volutas caprichosas. Parecía como si una inmensa cachimba estuviera colocada en la punta de la nave.

Se colocó delante de la Ovnichento y con un ligero hormigueo activó sus imanes. Artemio Espada Klark notó la pequeña sacudida. ¡Se estaban moviendo!

Sentado en su butacón de la sala insignia vio como la Ovnichento estaba enganchada a ’La Barredora’. Así la había bautizado Glu. Y a remolque se deslizaba por el vacío.

Poco a poco el humo violeta impregnó el casco del velero solar y Artemio recibió un sopor in-sopor-table. Se cerraron sus ojos y perdió el conocimiento.

Artemio Espada Clark no se enteró de nada. El vaho violeta que exhalaba aquella nave con forma de cepillo de barrer había penetrado misteriosamente en el interior de la Ovnichento II dejando incosciente al navegante espacial. Pero para XL37Glú las cosas no fueron tan simples y mucho tuvo que pensar a lo largo del tiempo en que ’La Barredora’ los fue arrastrando através de la calma-chicha que paralizaba las rutas estelares.
Pocas veces se había visto Glu en un caso así. Y por sus venas de cobre circulaba el desconcierto.

 XL: - Según las leyes interestelares, esto es un secuestro. Aunque, por otra parte, nos están salvando la vida.¡Qué lío!
La situación era, a parte de confusa, realmente compleja. En caso de secuestro espacial la nave agredida debía presentar sus certificados de procedencia y sus pólizas de seguros contra destinos inciertos. Los agresores, por su parte, tenían obligación de enseñar un memorandum de propósitos que incluía datos sobre las instalaciones a usar por los secuestrados. Si tenían ducha, por ejemplo.
Un secuestro en el que no se presentaba el memorandum de propósitos era absolutamente intolerable. Y el agredido no tenía más remedio que hacer uso de todos sus métodos de defensa. En caso de que tuviera algunos.
"Sí, pensaba Glu, si esto es un secuestro se debería programar la nave para una respuesta contundente. O, incluso, intentar un abordaje de castigo. Pero, si nos están salvando la vida, sería adecuado subir los gallardetes y el pabellón principal como saludo."
El cerebro del robot trabajaba infatigablemente. Glu miró a Espada en espera de algún indicio que pudiera aclarar las cosas. Pero Artemio estaba incosciente. Con las gafas sobre la nariz y un hilillo de baba corriéndole suavemente a lo largo de la mejilla. XL37glú pensó que con aquella pinta nadie le tomaría por ¡un buscador del Manantial de la Noche!
  
Artemio Espada Clark se despertó acunado por un extraño traqueteo. Se pasó la palma de la mano por la mejilla húmeda y, sin moverse, intentó comprender lo que estaba ocurriendo. XL37glú, de espaldas, parecía estar haciendo algo muy importante con los vectores de coordenadas. Aunque ya tenía un aspecto tranquilo y relajado, como el que lleva varias horas montando guardia en el timón. Sin duda, y por alguna razón que él desconocía, estaban en pleno rasante, surcando algún camino aéreo. Se veían los árboles de color ámbar, con hojas en forma de pai-pai, recortándose contra un cielo de fuego blanquecino. Profundas depresiones cortaban el terreno y Artemio sentía desaparecer el firme de cuando en cuando. Un profundo vacío se apoderaba de su estómago cada vez que esto ocurría.
  
A:- ¿Dónde estamos, Glu?
XL:-¿Quién puede saberlo?
 
Glu explicó que ’La Barredora’ había depositado la Ovnichento sobre un cosmo-raíl a pocos metros de la superficie de un planeta desconocido para él. Hasta el momento no había ocurrido nada especial, se limitaban a viajar de Este a Oeste.
A:- Bien... pues disfrutemos del paisaje. ¡Anda, Glu, programa mientras tanto algún registro antiguo de esos que tanto me gustan!
(suena una melodía añeja desconocida por mí-nota de la transcriptora)
  

De pronto relampaguearon los paneles del verelo solar. Las luces parecían haber perdido su antiguo fulgor. Artemio Espada se incorporó de un salto. Fue entonces cuando comenzó a oírlos.

? (voz de Taibo):- ssss Artemio Espada Clark sssss...
A:- ¡¿Eh?! ¿Quiénes sois? ¿Qué queréis de nosotros?
?:- Calla y escucha. sssss . Te has aventurado muy lejos. Has conseguido llegar hasta las puertas del Universopssssss... Nosotrrrossss, los Baarrrredoresssss, somos los porteros. Os recogimos a la deriva y os hemos traído a nuestro planeta-control psssss... Entrasteis por los puertos civilizados y nuestro cosmo-raíl os conduce a los puertos del Oestepsssss... Todo puertos bravos pues de allí parten lossssenderossss de la Galaxia Julia pssssss... Tú todavía estás a tiempode retroceder.... Nosotros no podemos influir tffssss en tu decisión pues tan solo administramos este ptfffssstfff corredor entre el sí y el noffssss... Pero si dices "alto" el tren se detendrá y te enviaremos a tu viejo mundo. tffffsipssssp.. Tienes algunas sensaciones para pensarlo antes de que se abran las compuertas del Oesstxttessss... porque entonces, nada que no seas tú mismo podrá hacerte volver sstfff jejeej por estos corredores maternales (¿?)

Artemio se llevó el pulgar y el índice a la altura de los párpados y, alzando las gafas, se sacudió los ojos con pesadez. Luego miró a XL...Glu que mantenía todo su sistema electrónico inmóvil como si le hubiera dado un aire.
A:- Oye, Glu, estoy pensando que quizá prefieras quedarte en este hermoso planeta. Yo podría recogerte a la vuelta. ¿Qué te parece?
Una docena de luces se encendieron simultáneamente en el coco del robot. Sus circuitos empezaron a echar chispas y el cuaderno de bitácora pasó rozando los cabellos de Artemio.
A:... Hum... entonces juguemos la revancha de los barquitos. ¿Preparas tu sector de coordenadas? Mundo nuevo, triunfo nuevo... (canturrea)

Pero la apariencia despreocupada no podía ocultar la tensa emoción que se agolpaba en el pecho de Espada. ¿En qué acabaría todo aquello? ¿Él y Glu llegarían hasta la Galaxia Julia? Eran dos hombres y un destino.

Se abrieron las compuertas del Oeste y la Ovnichento salió disparada haciendo "ranas" en un Universo nuevo,  desafiante y misterioso.
?:-¡Ánimo, Artemio! aafffssfsspsss los neutros Barredores hemossssssssssfssssapostado por tissssff
La última etapa del viaje hacia la Galaxia Julia había comenzado ya. Tras abandonar el planeta de los Barredores, frontera del Universo conocido, Artemio Espada Clark contemplaba embelesado un cielo verdoso repleto de lunares color limón. De cuando en cuando, algunos colgajos oscuros se deslizaban frente a los cristales de la Ovnichento II. Eran meteoritos fibrosos que carecían de rigidez y que, en algunos casos, llegaban a medir centenares y centenares de kilómetros.
A:-¡Cuántas historias podremos contar cuando volvamos!, ¿eh, Glu?! Y.. si volvemos, claro.

Pero el robot humanista estaba más ocupado en los paisajes interiores de la nave. Sus circuitos de atención no eran capaces ya de concentrarse ni en el juego de los barquitos vectoriales ni en las palabras de Artemio, pues algo pasaba en los paneles frontales. Algo que escapaba a la omni-comprensión de XL37glú. Hasta la mismísima e infalible pantalla-rádar reflejaba una gran cantidad de formas increíbles.

XL:- El espacio está repleto de lunares con gran cantidad de carga iónica. La pantalla-rádar parece un traje de sevillana.
A:-¡Claro! Tú lo ves por la pantalla y yo lo estoy viendo por los vidrios de neutrones. Bien, es preciso que estemos cada uno alerta en su puesto. En cualquier momento puede ocurrir lo inesperado. Aunque,... bien mirado, lo inesperardo es que no ocurra nada. Hum... eh... bueno, pero mientras ocurre o no ocurre nos podremos recrear en estos paisajes que ningún otro hombre vivo ha contemplado jamás.

Desfilaron por un universo de perfiles verdosos, repleto de lunares que se mantenían como imantados en la bóveda celeste. Una franja morada apareció en el horizonte. Luego se cimbreó hacia ambos lados y, poco a poco, se fue cubriendo de simétricas escalas de colores. Más tarde varios soles concéntricos se desplegaron verticalmente dejando tras de sí una estela de sangre dorada. Por fin, el espacio se fue cubriendo de una especie de arena similar a la del desierto. Todo era marrón entonces. Todo menos un diminuto triángulo violeta que se acercaba vertiginosamente al velero solar.
La Ovnichento, hábilmente conducida por XL, atravesó el triángulo violeta. XL37glú silbó por primera vez en su vida. (silbido largo) Cientos, millares de formas geométricas flotaban a  la deriva en aquel espacio acuoso que se escondía tras el triángulo. Rombos, esferas, pirámides, trapecios... Todos avanzaban simétricamente paralelos a la quilla de la nave de Artemio Espada Clark. Pero nunca llegaban a chocar con ella porque todo era muy grande y había sitio para todos.

Pasados los primeros momentos de asombro Artemio Espada Clark cayó en la cuenta de que aquellas figuras se iban haciendo cada vez más pequeñas conforme se iban presentando ante sus ojos. Las esferas comenzaron a botar. Los rombos olían a quesito. Los triángulos abrían los ojos. Las circunferencias giraban alrededor de los poliedros. Todo cambiaba al tiempo que iba cobrando vida.

Continuará...

(by Fernando Luna, Carlos Faraco, y el elenco de actores de Tris Tras Tres cortesía de radiotres.org)

http://www.gabitogrupos.com/ElManantialdelaNoche

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